Para mi buena o mala fortuna, confieso que soy de esas personas que sufren el
síndrome del tilichento, y a veces guardo cosas de más "por si algún día las llego a necesitar". Cada ciclo se rompe cuando mágicamente un día el diablo se persina y me da por hacer labores de limpieza en mi cuarto.
Algo que siempre abunda en estas limpiezas son las hojas de papel que a lo largo de mi trayectoria estudiantil se van acumulando: fotocopias, exámenes y muchas otras cosas, y para sobrepasar un domingo aburrido como es habitual, decidí darle reciclaje a algunas hojas para construir un transbordador espacial. A continuación adjunto las instrucciones a seguir:
Toma un mamotreto de hojas inútiles (en mi caso, decidí tomar parte de mis manuales de Administración I, que la verdad jamás he vuelto a consultar y dudo hacerlo algún día, bendito Internet).
Pega con cinta todas las hojas, de tal manera que sus dimensiones queden en proporción más o menos de 3:4.
- Hacemos los dobleces correspondientes.
Finalmente ponemos cinta para reforzar un poco la estructura, y....
- ¡Voilá! Tenemos una nave espacial half-kid sized.
Solo queda echar a volar la navezota para comprobar su rendimiento final. Llamaré a este pequeño transbordador,
Guayabera I en honor a la gente invaluable que viste guayaberas.