
Me he conseguido los capítulos de la primer serie de Dragon Ball, una serie que me encantó en mi infancia y que seguramente gustó también a algunas personas que leen este blog, quienes sean más o menos de mi edad.
Viendo los episodios me he acordado de muchas cosas que había olvidado, así que entre ayer y hoy me he aventado mi maratón de Dragon Ball, la primer serie... ni Z ni GT, porque sus sucesoras son muy diferentes a esta serie original que tiene un toque más inocentón y lleno de magia, donde los personajes apenas van conociéndose y tejen historias que dan sentido a las secuelas de la serie.
Así que este fin de semana volveré a mi infancia, sí señor.



